1.1.13

Materia

A pesar de compartir el tiempo,
las horas al final eran nada,
porque no había un final del todo,
sólo materia en plena apariencia.

Él era el aire, y yo siendo tan tierra,
no logró entrar el mar, que tan inmenso
y violento, lo dejé arder como fuego.
¿Cómo podría negarme entonces?
Quemarse no es tan majestuoso,
como perderse en la vida misma,
y ahogarse en su totalidad.

Ella inventó las llamas, saltando al aire
y al mar en espiral.
Las leyes dictan,
en dos lugares a la vez es imposible estar;
pero su cabeza, otra historia concibe.
Que del agua salada y el viento,
Creó la tierra su propio fuego.

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