18.9.12

Textos Viejos, Julieta Frustrada



Es curioso como entre tanta inmensidad, sólo piensa en ti.
No es que no le importen los demás. Se podría decir que es soñadora.
Sí.
Cada noche se dedica a ver las estrellas para después disponerse a escribir unas cuantas líneas (que terminan en varias cuartillas) sobre ti. Miles de sueños y esperanzas que plasma inútilmente en un viejo cuaderno. ¿Pero qué es más inútil que amar algo que no existe?
Pobre chica, prisionera de una fantasía y cruel futuro el que ha forjado.
Sus sueños han pasado por tantas etapas y crisis. Cambiando de intensidad, mutando.
Pero jamás se van. Desde pequeña se supo que se iba a descarrilar como cual tren termina en tragedia. Hiperactiva pero reservada ante pequeños detalles, resguardados en su memoria.
No compartía aquello en lo que veía valor no por ser egoísta, y si alguien hubiera creído eso, al final no le hubiera dado importancia ya que esta chica veía valor en lo que a los demás podría resultar irrelevante. Vamos, que lo que quiero que entiendan es que no era una chica mala, sólo que ella siempre creció con la idea de ser a toda costa, protagonista de una gran historia de amor.
Y así continuó, recopilando las piezas clave para interpretar de lleno su papel. Sólo que la cruel verdad que no quería aceptar, hacía eco en ella tragándola por completo. Entusiasta a la luz del día y desdichada al caer la noche. No podía engañarse. No había un Romeo en su historia. Cautelosamente se vio forzada a encauzar la búsqueda de su príncipe, pero nunca apareciste tú. Después de un tiempo, abandonó cualquier esperanza y con todo el dolor de su alma se obligó a olvidar sus sueños. Siguió su vida y en el momento de tu llegada, ella ya no creía más en ellos. Pero la hiciste caer, la hiciste temblar, balbucear. La hiciste querer cambiar y ser alguien mejor para agradarte. Ella descuidó su existencia sólo para pertenecerte a ti, en silencio. Como siempre.
Algo que no predijo en sus sueños era que tú no parecías responder ante las sutiles insinuaciones que ejecutaba en tu presencia. Incluso al ser directa, no te inmutabas. Eras diferente a cualquier otro chico que hubiera conocido. Eso hizo que te deseara más.
Pobre chica. Así como admira la belleza en las estrellas, te veía a ti. Lejano, brillante. Imposible. Para el momento en que tomó iniciativa y pudo alejarte de su vida, decidiste probar suerte. Infame el día en que tomaste las riendas de su corazón de la manera más sublime y en el momento menos indicado. Ya era demasiado tarde y sin embargo, funcionó. No podía surgir una historia de amor, pero la felicidad que experimentó no se puede expresar en palabras. Y tal como llegaste, así de fácil terminó. Pobre chica. Cruel futuro el que ha forjado. Destinada a amarte siempre de la manera menos correcta, a aferrarse a una débil promesa. A hacerte homenaje en letras cada noche por toda la eternidad. Inmortalizando lo que pudo ser y fue casi su historia de amor.


13.08.09

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