18.9.12

Sobre pesadilla y muerte, tal vez exceso de cena


Justo después de aceptar tu muerte, recordé lo que era la tristeza, sólo que no entendí que mi cerebro utilizaba mis reminiscencias sobre la depresión, el terror, el odio, la soledad… lo que me sucedió antes de conocerte. Fue como ver una vida sin ti, así de vacía. Lo peor fue ver tu partida como una respuesta normal del destino, porque no era normal experimentar tanta felicidad. Me convencí de que lo más lógico era perderte, era el orden natural de las cosas. No merecía esa vida a tu lado. ‘Qué tonta he hecho de mí, creer que era normal. No lo merecía. No lo merecía’
Lo correcto era vivir en oscuridad.

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