9.8.10

Ya me di cuenta que la música que escucho no es porque sea trendy, comercial o indie. Claro que influye mucho, si escuchas hablar de equis grupo pues le das una oportunidad y a ver si te gusta. Tampoco es como si la gente descubriera grupos nuevos en su tiempo libre. Es un poco de todo, que si la escuchaste en el antro el sábado y bailas como una slut, que si está en el playlist del chico que stalkeaste, que si salió en videos relacionados en youtube, que si tus hermanos escuchan equis canción. Da igual. En mi caso, sería bien pendejo decir que no me dejo influenciar por las masas, pero de lo que me di cuenta específicamente, fue que mis canciones favoritas no son más que el reflejo de algún deseo frustrado en mí. Algo que dejé inconcluso. Aquellas canciones que significan algún logro me aburren. Si me gusta algo nuevo, realmente es un detonante de algo viejo y muy oculto en mí. Es asi que cuando escucho mí música, aquella que escucho a solas en mi cuarto o cuando voy camino a la escuela, se asoma ese alter ego del cual a veces me aferro cuando me dispongo a odiar a la humanidad. Lo peor, es cuando esas canciones las escucho en situaciones sociales, porque digo y hago cosas de las cuales me arrepiento después. Soy un animal.

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