9.2.10

Mi estrella

Es como tratar de alcanzar una estrella. No importa cuánto trate. No podré tomarla entre mis dedos... Jamás entenderé que es lo que piensa, que es lo que le lastima o hace feliz. No sabré de qué están hechos sus picos o el porqué de su brillo. Estoy confinada a observarla desde abajo, lejos, muy lejos de ella. Cuando intente ignorarla, será imposible, a donde vaya estará presente. La paranoia es tal, que a veces creo que me observa, aunque nunca lo sabré pues no alcanzo a ver sus ojos.
¡Qué absurdo! De consuelo solo me quedan los sueños, ahí no hay límites. No hay distancias, ni máscaras o silencios. Pero siempre hay un precio, al despertar no soporto la ansiedad. El dolor de saber que no está a mi lado es más fuerte, insoportable. Atroz.
Daría lo que fuera por tener mi estrella, no importa si me pincho y me desangro. No importa si quedo ciega o queme mi cuerpo. Lo que quiera que sea, seré. Le serviré siempre con gloria. Mientras esté a mi lado, no habrá felicidad más plena. Él y yo, toda la eternidad.

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