3.2.10

Librero

Cuántos años quise decirlo en voz alta.
Ser libre de hablarlo frente a frente con otra persona.
No me conformaba con pensarlo a cada momento. Necesitaba algo más, algo que me dijera que no era un sueño, que era real. Sólo para tener la certeza que aquello que me atormentó tantos años, no era en vano.
Las pocas ocasiones que pude externarlo, me sentí extraña. Una libertad llena de satisfacción. Llegué a creer que sólo en esos momentos podía ser yo misma. La verdadera. Mostrar mi esencia.
Pero conforme fue haciéndose presente, comenzó a sentirse el miedo. ¿Realmente quería ser esa persona?
Pronto se salió de control, muy tarde para ocultarlo.
Lo que creí mi esencia, en realidad era la locura. El egoísmo. La obsesión. El desorden. La soledad.
¿Quién querría eso en su vida? Por un gran descuido estoy al borde de perder lo que más me importa en la vida.
Algunas cosas simplemente deben permanecer bajo llave.


Creemos que la vida es un libro, cuando en realidad son muchos. Los capítulos pueden representar etapas y cerrar ciclos, pero siguen el hilo de una historia, y un error, no se borra. En cambio, si escribimos muchos libros, poseemos la libertad de terminar y comenzar desde cero, de ser quien queramos ser. De quemar aquellos libros con las historias que más nos lastiman. Aquellos libros que no significan ningún aprendizaje, en cambio, son cargas en nuestra vida. Basta con el dolor del recuerdo de haberlo escrito.
Las personas no deberíamos aferrarnos al pasado.

2 comentarios:

Gracias