29.5.15

Estoy exhausta.
No tengo tiempo de quejarme. Reflexionar. Sin tiempo de sentir.
Tal vez es momento de retomar viejos vicios, que para este grado, cualquier vicio resulta ser lo más saludable que podría permitirme.

Es momento.

26.9.13

(las dificultades de tenerte a medias)

Tal vez si te adorara sólo un poco menos
sería más fácil callarte debajo de estas ansias,
como la persistente lluvia de otoño, o el color
que se va y da vida al mes más inmóvil del año.

Ahogarte es el engaño más idiota que alguna vez llevé a cabo.
Pronto será agosto, y tu piel grita en sábanas
que me ven tan poco, convirtiéndome en polvo.
No tengo hambre de nadie más que de ti. De la constitución de tu forma en el mundo, entera, observándome, pero cómo saciarme si ya no volteas. El interés no te transporta. Me obligas a dejar de sentirte día con día. ¿Cuánto amor cabe en un espacio de recolectada decepción? Respiro con dificultad, y no imploras por mí. Valgo más que tu abulia. El amor no se hizo para los tibios.

18.6.13

XV



El repaso de los fines de semana
esos que en la infancia escapaba de mis días
Recuerdos de un bikini azul y unos habanos
No era la hija de nadie, y aún se trataba de familia.

Entre fotografías y bronceador, la importancia de qué era amor.
Mi padrino obsesionado con el pin up, mi tía con Vogue.
Yo, en los mismos kilos que hoy, pero otro interior.
La vida aún no me fallaba, aún no me faltabas.

Antes de ti, esos eran los días que no estaba,
atisbos de felicidad sólo en ellos, y lejos,
a veces en mi tina, o en línea, detalles ínfimos.
Qué dolor presentarme un escape más íntimo, tu ser.

Es la falta que reproché ayer, y viví hoy.
Los días que no estoy, pero estoy, cómo pesan ahora.
Qué ganas de mandar todo a la mierda, no sé cómo agradecer
Que gracias a ser hija de nadie, no aprendí a estar los fines de semana.

Resignación

Para entonces el cuerpo dejó de responder ante los estímulos subyacentes del transcurso de los días.
El vacío tomó el lugar de cualquier propósito anterior a este momento y posterior a la renuncia.
Dicen que me encuentro bien, que he regresado. Yo asiento, pero estos actos jamás fueron voluntad.
En la búsqueda de resolución, hice uso de historias inconclusas. Reí hasta el cansancio.
La verdad es simple, estoy agotada. 
Con qué ligereza anuncio que te odia el cuerpo y agradece tu falta. 
Con qué seguridad anuncio el regreso de un personaje que engendré y en otras condiciones me sostuvo. Ahora no tuve elección. 
Las palabras coinciden con el crujir de los huesos, pero el cuerpo es más que el sistema óseo que me traslada a él o a cualquier otro, es el alma que exige descansar, aquel que grita tu regreso y yo ahogo en otros brazos.

Flesh

La dualidad del ser se perdió cuando la carne ganó al espíritu.
Una indiferencia tal que congeló el sentir de aquel hombre que creyó someterla.

Ni una ni otra.

La pérdida

No puedo siquiera pretender que la sonrisa con la que has huido me será suficiente, jamás será suficiente. Los recuerdos se borrarán como toda evidencia de que alguien como tú existió -justo en este escritorio en el que escribo- y pereció, como lo hacen las cosas bellas de la vida. Creí que esas alas en las que llegaste, esas que me dedicaron millones de abrazos por años, te harían inmortal y entonces el cuerpo se haría etéreo y la eternidad una posibilidad, pero mis sentidos perecerán contigo si los encarcelo a celar las prendas que dejaste, la última funda de almohada que usaste, la taza de café que aquellos labios rollizos tocaron, esos que después curvaste alejándote, provocando mi primer gran pérdida. Qué crueldad hallarse en la posición de haber conocido la plenitud y caer de golpe a la nada. Antes de vivir de recuerdos, tal vez deba entumir mis extremidades, cada partícula, todo lo que constituye esta forma en contacto con el mundo, porque pretender que no percibo cosa alguna, es mejor que soportar el que ya no estás presente, y ese es un mundo donde no pertenezco. Más que un ángel, más que mi amor, eras mi hogar.

10.2.13

Cuando la sencillez de la vida hace que te alejes de lo que antes te constituía.
Sencillez. Las noches eternas. Una adolescencia tardía, mal ubicada, aún así necesaria.
El tiempo se cobra muy caro si se juega con él. Unos cuántos miles, kilos, enfermedades y oportunidades desperdiciadas son ahora mi factura. Nadie me reprochó nada, y fue cuando perdí. Repartí mi corazón y lo inundé de alcohol. El cinismo de su aliento a ron barato y la dificultad de mantener el control. Si iba a rechazar la vida que me había sido dada, si iba a tirar de la soga, no era necesario llevarlo conmigo a la nada.



1.1.13

Y en un segundo, te consume.

Materia

A pesar de compartir el tiempo,
las horas al final eran nada,
porque no había un final del todo,
sólo materia en plena apariencia.

Él era el aire, y yo siendo tan tierra,
no logró entrar el mar, que tan inmenso
y violento, lo dejé arder como fuego.
¿Cómo podría negarme entonces?
Quemarse no es tan majestuoso,
como perderse en la vida misma,
y ahogarse en su totalidad.

Ella inventó las llamas, saltando al aire
y al mar en espiral.
Las leyes dictan,
en dos lugares a la vez es imposible estar;
pero su cabeza, otra historia concibe.
Que del agua salada y el viento,
Creó la tierra su propio fuego.